La oscuridad de la matiné

Para los norteños, ir al cine es más que un simple entretenimiento, es, de cierto modo, una ocasión especial, ya que la escasez de películas disponibles en la gran pantalla (aquí donde el viento da vuelta) no permite que el chihuahuense haga de ir a las salas un hábito.155031_501736194466_251185_n

Aquí cuando vas al cine vas a ver una película en especial, sea la mega producción del verano repleta de cosas que explotan, el filme ganador de premios impronunciables, la peli extranjeramente exótica que sólo se proyectará una vez o alguna de aquellas que te repatean la nostalgia y te hacen sentir viejo, ahora que eso está tan de moda. Son pocas las veces en que vamos por el hecho de ir, no “vamos al cine”, sino que “vamos a ver El sofá diabólico ataca de nuevo”.

Asimismo, el acto ritual de asistir al cine se ve modificado, nosotros no compramos palomitas jumbo y una soda gigante (salvo que queramos impresionar a alguien o estemos de quincena), vamos a la tiendita de la esquina y nos surtimos de pequeños tesoros que nos mantendrán entretenidos durante esas horas a oscuras o, si somos más aventureros -o cínicos-, compramos comida rápida y la apachurramos dentro de una mochila o bolsa de mano con mala suerte. Tampoco vamos a ver y ser vistos, a la usanza gringa, sino que preferimos enunciar nuestra crítica, a cualquiera que quiera escucharla, una vez visto el filme, referirlo desde una visión personal y digerida.

toys-toryClaro que contamos con las cinetecas, mediatecas y todo tipo de tecas, sin embargo, en estos lugares se repiten las mismas dinámicas que en Cinepolis, Cinemex o el cine que gustes. Rara vez se asiste a ver qué hay, se va a ver un filme en especial. Pero aquí, el ser visto sí es importante, ya que te concierne un cierto grado de intelectualidad aparente. Cuando se comenta el haber ido, raramente se pregunta cómo estuvo o qué opinión se tiene de la película, limitándose la plática al mero suceso de haber estado ahí y, en su caso, a quienes más compartían el lugar en ese momento.

En este desierto el famoso Netflix and chill pierde la connotación sexual que comúnmente se le da y pasa representar una de las pocas opciones de escapar de las 3 películas, dobladas, que se proyectan en todas las salas de cine de la ciudad. 100 simples pesos que te dan acceso a explorar un poco más, de manera ilusoria claro, ya que en su mayoría los filmes que están en el catálogo son aquellos que en su tiempo ocuparon 5 salas simultáneamente.

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