La dualidad onda

Por: Enrique Adrián Martínez

 

La dualidad onda-partícula es un concepto de la mecánica cuántica según el cual no hay diferencias fundamentales entre partículas y ondas: las partículas pueden comportarse como ondas y viceversa.
–Stephen Hawking

La Antigua Paz

Nos recluíamos en la Calle 12; en la Antigua Paz, como si insinuáramos encontrar serenidad agregando más grados de alcohol en un torrente perturbado por los ritmos de las bandas locales de culto o por la constante ilusión de disparos en la lejanía.  Aunque ya había entrado en confianza desde la primera peda y había comprobado que los norteños eran más buena onda de lo que se suele pensar en el centro y sur del país, siempre pelaba los ojos a los sombrerudos ojerosos de esa cantina centenaria. Ellos respondían igual y volvían ver a su cerveza, intentando comunicarse con ella telepáticamente. La mayoría desviaban la mirada hacia lo incierto, confundidos más allá de toda razón por las respuestas siempre insuficientes de la cebada.

“Lo sombrerudo de verdad se lleva adentro” aseguraba Jesús, quien me decía Villoro y había salvado dos años de trabajo guardados en mi laptop la noche anterior,  cuando la policía se llevara su auto en consignación por un manejo contrasentido;  mi portafolio estaba en su cajuela. Yo tuve un blackout-hangover de leyenda y luego un ataque de pánico al no encontrar mi portafolio. Pensaba ya en una historia convincente de delincuencia organizada en contra de un joven editor para mi jefe en León. Sólo un mensaje me calmó a las cinco de la tarde, con una lluvia inusual para el estado desértico: “No te ondees. Traigo tus cosas; voy en bici a dártelas en el Paseo Bolívar”.

En esos días había pasado de ser el esquizofrénico potencial, el sacado de onda en León, a estar “trippeado” según los tapatíos. Ahora se dirigían a mí con un término que me hacía pensar  en los tipos que en el festival Cervantino intentaban ligar chicas con cuentos de estar en las mismas frecuencias para que se dejaran tomar fotos en topless y ser liberadas de su opresión.

“No es así, para nada.” Estar ondeado…  ondearse… no era el capítulo de los Simpsons en el que Homero les habla de “estar en onda” a Bart y Lisa. Ondearse era lo que le sucedía a Homero en ese episodio:

Yo sí estuve en onda, pero luego cambiaron la onda. Ahora la onda que traigo no es onda y la onda de ahora se me hace muy mala onda.

Discutimos si uno nace ondeado, o se ondea por la vida y sus circunstancias. Que si ser un outsider  es equivalente a ser un “ondeado”, pero sin convertirlo en el gentilicio para un grupo selecto de personas. Que si ondearse es el verbo que define mejor este constante estado que tenemos algunos; de estar desubicado, mal pararse y confundirse sin encontrar o resolver una razón.
Hablamos sobre el infierno en la tierra y por qué el trío de la cantina canta sobre él.

No sabemos muy bien cuántas cervezas vamos a matar hoy entre estos sombrerudos. César nos recuerda que el nuestro es un “torrente alcohólico por el que a veces corre sangre”  y yo le recuerdo a Jesús y los demás lo que leí en un cuento de Ray Loriega: “El incendio, si está, es de adentro”.

 

Sobre el autor

Enrique Adrián Martínez (León, Guanajuato, 1991).

Autor del poemario Le vendí mi alma al demonio del copyright© (Suicide Editors, 2015). Director editorial de Editorial Montea. Editó, compiló y prologó la antología Pasarás de moda: 35 poetas jóvenes en español (Montea, 2015). Editor de la revista Kraft (2014). Invitado especial en el III Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes Jesús Gardea (2015). Antologado en Ballenas en hormigueros: Antología hispanoamericana de minificción (Ojo de pez, 2014). Ha leído su obra en festivales de poesía como POEMM, el Encuentro de Poetas México-Chile 2016, y Magma; y en ferias como la FIL Zócalo, FIL MTY, FIL GDL y FeNal en las cuales también ha participado como editor-expositor. Ha publicado en revistas como Dédalo, Cosmonauta, Cultura Colectiva, Factum,Onomatopeya, Punto y Seguido, El Ajolote, ERRR, entre otras.

Foto: Joaquín Nava