El sabor del norte

diseno-sin-tituloCuando regreso a Chihuahua, mis padres, aparte de abrazos, me reciben con tecates. En la ciudad se prefiere la cerveza sobre el agua para hidratar el seco verano. Tecate es la cerveza más consumida en una de las ciudades que más consume cerveza. La marca hasta trató de crear opciones con su aguada Light y su “alcohólica” Titanium.


Afortunadamente, en la ciudad comienza a surgir un movimiento
craft que nos pone en la mano una Wheat Ale para quitarnos los 35ºC del cuerpo. Me han tocado cervezas buenas, regulares, malas y hasta infectadas. Y es que en la carrera por alcanzar una partecita del negocio, muchos se avientan, atrabancados, a sacar un mal producto a un mercado emergente.

La producción y calidad no es para nada comparable con ciudades como Guadalajara, CDMX, ya ni digamos con Tijuana, Mexicali o Ensenada. Sin embargo, al consumir lo que los cerveceros de la ciudad producen, apoyamos al crecimiento y mejora de los mismos. Obviamente no se trata de consumir lo propio por el simple hecho de ser propio. Habrá que exigir calidad como en cualquier producto.

Pero se agradece, y mucho, el esfuerzo de las microcervecerías: Querida Catalina, La Conquista, Euforia, Diablito Ales, Duendes y otras pocas más, que comienzan a crear cervezas que no solo sirven para quitar el calor. Junto a  nuestros asadores hay ahora, una fila de estilos que nos esperan para probarlos con los distintos cortes y términos de cocción. Una Baltic Porter con un corte grueso, una Saison con un buen queso o una India Pale Ale con un plato de colorado.

No se trata de borrar el recuerdo de la cerveza que le robabas a papá de pequeño, sino de crear nuevos recuerdos con nuevos sabores. A mí, mis regresos a la ciudad me siguen sabiendo a Tecate, pero pian pianito, Chihuahua empieza a tener sabor de buena cerveza.   

El sabor del norte