El diablo no anda suelto, se compró un condominio en Chihuahua

O por lo menos eso podría ser tanto pie de página como encabezado del periódico que se vende en cualquier cruce de avenidas. Ustedes saben cuáles. Aquellos que censuramos en nombre de la dignidad humana, pero que miramos de reojo con el más inocente (y maligno) morbo. Ya desde febrero el aire dejaba caer el espectacular en turno (un asesinato a un empresario), despeinaba a los peatones (balaceras en restaurantes) y rebotaba en los cristales de la ciudad. Una señora bien persignada marcaría una cruz de ceniza sobre su frente diciendo a sus nietos o hijos que, sin duda alguna, “el diablo anda suelto” por CUU.

Si ya el clima y panorama describe el estado como infernal, también ya es común decir que los “aires de semana santa” son el producto de la maquinaria que supervisa nuestro vecino de cuernos rojos y patas de cabra.  Imaginemos la rutina del joven Satanás. El pobre diablo, valga la redundancia, desde la administración de Felipe Calderón tiene poco rato para dormir y fodonguear en su casa. Debe despertar desde las cinco de la mañana, tomar un baño rápido, pulir sus cuernos, arreglar su barba y subirse a su auto, cuando tiene que cruzar por la Av. Cantera; en autobús los lunes a las 8 de la mañana; y en un UBER o taxi para aquellas noches en que nadie teme y todos deben.

“El diablo anda suelto” es como una explicación temporal, una suspensión para sentir comodidad y crear humor. Para sucesos tan simples como fuertes corrientes de aire, para los aparatosos choques y problemas viales de la ciudad, como también para el crimen y las “cosas terribles” que tapizan las primeras planas y portales digitales de cada periódico en el estado. No podemos solucionar la fuga que amenaza con hundir nuestra lancha, lamemos el pulgar que tapa el orificio mientras alguien busca el corcho que tape un orificio de 9mm.

Quise dar en evidencia como una corta frase de cuatro palabras puede comprimir tanto la inclemencia del clima como la mala suerte y la podredumbre social. De charla en charla su uso más común es  recurrir a ella como sustituto de la maldad, crueldad o alevosía que observamos de a diario en las páginas de El Peso. Antes de la guerra contra el narco se repetía sin la necesidad de que  las imágenes inmediatas fueran un cuerpo en trozos o una cabeza dentro de una hielera de hule espuma.

Platiqué sobre el significado de la frase con distintos compañeros del trabajo, alumnos, familiares y amigos de carrera que poco a poco incidían en la misma conclusión. Una de las respuestas más interesantes (por una maestra de secundaria), fue que era mejor no pensar en el porqué, sino en el quién. Casi al final el tren se descarrilo para concluir describiendo a un Satanás nacido a finales de los 80s, que también escucha a Lana del Rey y CHVRCHES. Del elegante sombrero de copa y el bigote cínico pasa a la barba irónica y los mocasines.

¿Para qué le das presencia física al diablo? De forma muy burda cada individuo o familia interioriza su propia versión del diablo y en cuales momentos se libera, como una bestia enjaulada, en las calles de la ciudad. ¿Quién es el diablo? ¿Es la sanguinolencia, el vicio? ¿Lo es el clima extremo de CUU? Si algo es evidente es que “inconveniencia” y “crueldad” se quedan cortas para los estragos en su camino.

Escuchamos esto sin disimular un apretón en el pecho y una falta de aliento al darnos cuenta que, sin lugar a dudas, el diablo no es como los otros mexicanos, que salen de vacaciones durante semana santa. No. El diablo tiene su residencia permanente en chihuahua, donde desde hace 11 años ya es gerente de maquila y un desconocido que conversa con la muerte detrás de un cristal polarizado.

 

 

Uriel Chinolla (Nuevo Casas Grandes 1992) Quería ser físico pero decidí estudiar Letras Españolas en la UACH. Traduzco poesía y narrativa de inglés a español durante mis ratos libres. Probablemente se más datos inútiles sobre aves de lo que es sanamente recomendado.